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jueves, 11 de abril de 2019

EL ALTAR DE LA VIRGEN DE DOLORES, UNA IMPORTANTE TRADICIÓN EN CHOLULA

Todo en el Altar se huele, se come, se escucha, se canta, puede tocarse y  beberse también 


Es tradición que las personas que visitan los altares dedicados a la Virgen de los Dolores pregunten: “¿Aquí ya lloró la Virgen?” y se les obsequia un vaso con agua de sabor. 
Asimismo, se ponen velas o veladoras que significan luz, que es Cristo, el que ilumina el camino, y arden como un reflejo de nuestras almas que se desgastan en presencia de Dios.

  Doctora Margarita Tlapa Almonte 

Una tradición importante en los barrios de San Pedro Cholula es el Sexto Viernes de Cuaresma dedicado a la Virgen de los Dolores. Tradición fundada por los Frailes Siervos de María y Hermanos Servitas que fomentaron la devoción a la Virgen siendo el Papa Benedicto XIII, quien estableció oficialmente el culto de los sufrimientos de la madre de Jesús bajo el nombre de Señora de los Siete Dolores.

La tradición del Viernes de Dolores data de 1413, se instauró por resolución del Sínodo Provincial efectuado en Colonia, Alemania, y llegó a España en el siglo XV de donde se extendió a América y difundida en México en los siglos XVII, XVIII y XIX, introducida por los franciscanos, aproximadamente en el año 1519 con la finalidad de fomentar el fervor a la Virgen María para evangelizar a los indígenas, elaborando el primer Altar Fray Bartolomé Olmedo.

A partir de entonces la devoción a la Virgen se sincretizó en los pueblos de México, relacionando la Pasión de Cristo con los ritos prehispánicos de fertilidad que coincidían con la Semana Santa, por lo tanto se integraron elementos agrícolas al Altar principalmente semillas. Se tiene conocimiento que los altares se remontan al siglo XVIII, cuando se acostumbró poner en las iglesias y en casas particulares, donde se adapta la tradición de acuerdo a las costumbres del lugar, también se sabe que fueron las cofradías quienes desempeñaron un papel importante en la difusión de esta devoción mariana que pronto llegó a ser muy popular.

La Virgen de los Dolores es patrona de los hogares, de las aflicciones domésticas y defensora de la honra familiar. Al sexto viernes de Cuaresma se le conoce como Viernes de Dolores consagrado a venerar a la Virgen de los Dolores y a recordar los dolores que padeció. Ella se presenta con sus manitas unidas que sostienen un pañuelo blanco, con vestido morado indicativo de tiempo penitencial por el sufrimiento,  el velo blanco símbolo de pureza y manto azul marino o morado, igual atuendo de mujer casada, las siete espadas que atraviesan su corazón símbolo de aflicción. Además, lleva aureola y resplandor que indica su santidad.

En los barrios de Cholula, en Capilla Real, Convento franciscano y en casi todos los templos de San Pedro Cholula, existen esculturas y pinturas de la Virgen de Los Dolores y en todas ellas hay celebración. Realizan Cambio de Mayordomía de la Virgen de los Dolores en San Matías Cocoyotla, siendo mujeres quienes reciben el cargo, una mujer viuda y una señorita. En el barrio de Jesús Tlatempa los Mayordomos de la Virgen de la Soledad y a quien también realizan la festividad; en Santa María Xixitla en la Capilla de los Dolores y mayordomos en el barrio; San Cristóbal Tepontla; en la Magdalena Coapa la Comisión del Viernes; en los barrios restantes son los mayordomos de barrio quienes realizan la festividad y colocan el Altar de Dolores. Realizan misa y Rosario, obsequian aguas de sabores, muéganos, chalupas o lo que la Virgen socorra. En algunas casas las familias colocan el Altar, invitan a sus vecinos a rezar el rosario con la familia.

El Altar a la Virgen de los Dolores es una expresión mexicana que muestra el sincretismo de nuestra cultura, al conjuntar elementos europeos e indígenas que actualmente subsisten y dan identidad. En el Altar, el lugar principal lo ocupa la imagen de la Virgen de los Dolores, sola o al pie de un Cristo, en algunos lugares se realiza en siete niveles recordando los dolores de María.  Se tiende una cortina morada o blanca en referencia con la cuaresma, el luto, la sangre de Cristo o la pureza de María. La mesa del Altar se adorna con frontales, manteles, servilletas y banderitas hechas de papel de china picado.

Los elementos que conforman el Altar se presentan en número siete que significa infinitud, en esas cantidades los objetos son colocados por simbolizar los siete dolores que tuvo la Virgen María porque sufrió infinitamente.

Se colocan elementos que aluden al dolor de la Virgen, entre ellos naranjas agrias que representan el corazón de María, agria por la amargura que atravesaba, cada una con siete banderitas dorados, plateadas o moradas de papel picado, simbolizan la amargura y también simbolizan el sol y la luna, a Cristo y María; son festivas y mitigan el dolor e indican el triunfo de Cristo sobre la muerte y el pecado.  Se colocan siete veladoras o cirios encendidos, motivo por el cual le llaman también incendio al altar. Agua de colores que representan las lágrimas derramadas de María, de limón con chía, sin azúcar, representando su amargura, vitroleros con aguas teñidas con colorantes químicos o naturales, como pétalos de amapolas rojas, palo de Campeche, carmesí, flor de jamaica, purpura, alumbre, tornasol, grana cochinilla, caparrosa azul, pimpinela. Así como, agua de sabores que refieren a la sangre de Cristo, la pureza de María (horchata), la amargura de la Virgen (tamarindo) y sus lágrimas (chía); esferas grandes de colores lamparitas de aceite atrás de ellos para brillar y difundan rayos de colores.

La tradición es que las personas que visitan los altares a la Virgen de los Dolores, preguntan “¿aquí ya lloró la Virgen?” y se obsequia un vaso de agua de sabor.  Asimismo, se ponen velas o veladoras que significan luz, que es Cristo, el que ilumina el camino, y arden como un reflejo de nuestras almas que se desgastan en presencia de Dios.

Un tapete elaborado con flores, semillas, aserrín coloreado o hierbas aromáticas como la manzanilla, romero, mostranza e hinojo para hacer menos penoso su camino, acompañando al Señor en su Calvario. La manzanilla fresca que recuerda al sol por ser planta medicinal que alivia el dolor, se coloca el monograma de la Virgen (M) o con el corazón traspasado con los siete puñales o algún dibujo en alusión a la Pasión. Además del copal, incienso o mirra cuando el altar se abre a los visitantes.

También se colocan macetitas y platos o figuras de animalitos de barro se siembran semillas diferentes tipos nativas de México, como el maíz, frijol, chía, amaranto o introducidas como trigo y lenteja, dos o tres semanas antes de poner el altar. El trigo representa el cuerpo de Cristo hecho pan y la nueva vida tras la muerte de Jesús o Resurrección. Los germinados representan el nacimiento de la fe al pie del Calvario. Frutas, como recuerdo de los frutos de la redención. Semillas y frutos en relación a la costumbre prehispánica a la fertilidad de la tierra de ofrecer frutos a sus antiguos dioses queriendo con esto pedirle buenas cosechas a Dios por intercesión de María.

Otros adornos como palma y cucharilla, con las cuales se hacen algunas figuras, como coronitas. Se ponen flores en señal de alabanza, muy especialmente el altramuz o moco de guajolote, por ser de color morado, al igual que la jacaranda y espuela. Flores blancas son la solidaridad y el consuelo que los fieles brindan a la Virgen Dolorosa. Otras flores y plantas utilizadas son los pensamientos, las bromelias (maguellitos) y cícadas (palmas), rosas, azucenas o flores blancas por la pureza de la Virgen, flores rojas que recuerdan la sangre de Cristo, flores moradas que recuerdan la Cuaresma y luto de la Virgen. El aire caliente que circula hace moverse y crujir al papel de china, creando con esto las distracciones para María.

Todo en el Altar se huele, se come, se escucha, se canta, puede tocarse y beberse también.

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