jueves, 1 de noviembre de 2018

DOS LEYENDAS DE LA FLOR DE MUERTO


 Doctora Margarita Tlapa Almonte

En San Pedro Cholula la flor de muerto se cultiva 
en las juntas auxiliares de Calvario, Zacapechpan,
Acuexcomac y Cuapan, principalmente, 
que distribuyen la flor en la centrales 
de abasto de Puebla y de la ciudad de México.
Entre los barrios productores de flor de muerto 
se encuentran Tecamac, Mexicaltzingo y La Magdalena 
que se dedican a la floricultura y cultivo de flor cortada.

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… Esta es la historia de dos jóvenes enamorados mexicas llamados Xóchitl y Huitzilin y su relación con el cempasúchil.

El romance inició cuando eran niños, ambos jugaban y disfrutaban su pueblo. A través del tiempo se enamoraron, razón por la cual todas las tardes subían a la montaña a ofrecer flores a Tonatiuh (dios del sol) que sonreía ante la ofrenda de los enamorados, y ante él juraron amarse siempre, más allá de la muerte.

Un día llegó la guerra y tuvieron que separarse.

Huitzilin se fue a la guerra y al poco tiempo llegó la noticia de que había caído herido y después murió. Xóchitl se enteró y fue herido su corazón.

Subió por última vez a la montaña a pedir a Tonatiuh su unión con Huitzilin. El dios del sol lanzó uno de sus rayos y al tocar a la joven está se convirtió en una hermosa flor, de un color amarillo intenso como los rayos del sol.
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… La leyenda tlaxcalteca cuenta de una hermosa joven llamada Xóchitl que su belleza enamoró al sol.

El astro la seguía desde su casa al rio, donde la joven peinaba su cabellera, hasta que una tarde el sol bajó y tomó una forma humana.

Cubriéndose con gabán y sombrero, el sol se presentó ante la joven que quedó encantada con aquél hombre y aceptó la invitación de seguir viéndose al atardecer.

Así pasaron 20 atardeceres de felicidad y amaneceres tristes porque a los dos enamorados les dolía en el corazón la despedida.

La curiosidad menguo el corazón de Xóchitl, al querer saber quién era su amado Tonatiuh. Así que sin que se diera cuenta lo siguió y cuando llegó a la montaña el sol salió con su resplandor.

Xóchitl, al observar el resplandor, perdió la vista. Por miedo a la oscuridad, camino sin rumbo hasta que cayó a la barranca y murió.

Cuando Tonatiuh vio el cuerpo de su amada sintió dolor y tristeza. Uno de sus rayos acarició a Xochitl, mientras sus lágrimas caían sobre su frente. Su gran amor hizo que la lágrima transformara a Xóchitl en flor de veinte pétalos de un color amarillo intenso. Desde entonces en México se conoce a esa flor como cempasúchil o flor de veinte pétalos, flor que adorna la tumba de los muertos porque se cree que las flores conservan el calor de los rayos del sol. 
El cempasúchil guía el alma de los difuntos hacia los altares
Es una planta cuyo nombre científico es Tagetes erecta L., pertenece a la familia Asteracea o Compositae, es domesticada, aunque varias especies se encuentran en estado silvestre como Tagetes lunulata y 58 especies más, de las cuales 38 son de origen mexicano. Otros nombres comunes españoles e indígenas en México que tiene la flor de muerto son: cempoal, cempaxóchitl, apátsicua (lengua purépecha y tarasca), caxiyhuitz (lengua huasteca), cempoalxóchitl (lengua náhuatl), guie'biguá, guie'coba, picoa, quiepi-goa (lengua zapoteca), kalhpu'xa'm (lengua totonaca), ita-cuaan (lengua mixteca), jondri (lengua otomí), musá, musajoyó (lengua zoque), tiringuini (lengua purépecha y tarasca), cempaxúchil y xumpatsnchitl, santoorom wits (lengua huasteca). Los españoles la llaman "Girofle de Indias" y los antiguos la llamaron, según dicen algunos, "Otoña y flor de Júpiter.
Sus colores son anaranjado, amarillo rojizo, de olor penetrante; florece en octubre y noviembre.

En nuestro país se distribuye en los estados de Aguascalientes, Campeche, Chiapas, Coahuila, Colima, Distrito Federal, Durango, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Estado de México, Michoacán, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y Zacatecas, Centroamérica. Es una planta erecta, de 1.8 m de alto, de hojas opuestas, inflorescencias en forma de cabezuelas solitarias o agrupadas, de flores amarillas y muy aromáticas.

Entre los usos más importantes son el ornamental como flor cortada en ceremonias, ofrendas y rituales religiosos. El color amarillo de la flor evoca al sol, que guía las almas de los difuntos, con los que se forma el camino de la puerta de la casa hacia el Altar. Es una planta tintórea, insecticida, como colorante las flores de cempasúchil son utilizadas desde la época prehispánica en celebraciones religiosas. Además de diversos usos medicinales, entre los que destacan en la parte centro de Puebla, para enfermedades digestivas (como el dolor de estómago, empacho, diarrea, cólicos e indigestión y para eliminar parásitos intestinales); enfermedades respiratorias (catarro, tos y gripa); reumatismo, dolor problemas ginecobstetricos (dolor menstrual, inflamación del vientre); enfermedades nerviosas (insomnio, nervios, epilepsia); problemas de la piel (salpullidos, verrugas llagas), padecimientos como el espanto, mal aire y susto.
Puebla es el primer productor nacional de Cempasúchil
La flor de muerto o cempasúchil es un elemento que identifica el Altar de muertos. Su uso tiene antecedentes en Malinalco, donde los familiares adornaban las tumbas con flores amarillas llamadas Tonalxóchitl porque creían que flores guardaba el calor de los rayos solares.
Al pasar por Malinalco, los mexicas adoptaron la tradición y una flor sencilla se transformó en Tonalxochitl una flor de muchos pétalos, hasta que se unieron veinte flores, mismas que fueron halladas en Manilalco. Le llamaron Cempasúchil “veinte flores”, es una flor que simboliza la vida que nace de la muerte, porque la vida solo es un lapso y después morir y resucitar, una nueva forma de vivir de forma distinta.

El cempasúchil tiene el nombre de veinte flores porque está en múltiplos de veinte flores y en algunas especies cultivadas puede haber hasta 200 o 400 pétalos. Por eso su relación con la sabiduría del ser humano, por ser su capacidad de computo basado en el numero 20 representado por los dedos de la mano y de los pies. Y por el calendario maya que está conformado por meses de 20 días. En la tradición, los pétalos significan para los antiguos mexicas, como el sol. Por ello, las usaban como adornos en sus tumbas, ya que creían que estas guardaban la tibieza del día y su aroma guiaba a los muertos. También la flor tiene usos medicinales, ya que ayuda a mejorar los cólicos estomacales y la eliminación de parásitos intestinales.
La SAGARPA informa que el estado de Puebla es el primer productor a nivel nacional con 76.6% del total. Este año se cosecharon aproximadamente 17,070 toneladas, un  50% más que el año pasado. Lo siguen el estado de Hidalgo, Guerrero, San Luis Potosí y Tlaxcala. En el estado son 45 municipios dedicados a la producción del cempasúchil. Atlixco es el principal productor, seguido de los municipios de Tianguismanalco, Palmar del bravo, Huaquechula, Santa Isabel Cholula, Huejotzingo, San Pedro Cholula, Chiauhtzingo, Quecholac, Tepeaca, Tehuacán, San Jerónimo Tecuanipan, San Salvador el Verde y San Martín Texmelucan.

En San Pedro Cholula la flor de muerto se cultiva en las juntas auxiliares de San Agustín Calvario, San Gregorio Zacapechpan, Santa María Acuexcomac y San Francisco Cuapan, principalmente, que distribuyen la flor en la centrales de abasto de Puebla y de la ciudad de México. Entre los barrios productores de flor de muerto se encuentran San Pablo Tecamac, San Pedro Mexicaltzingo, La Magdalena Coapa que se dedican a la floricultura y cultivo de flor cortada.

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