lunes, 10 de septiembre de 2018

LA QUEMA DEL PANZÓN, UNA FIESTA DEL PASADO QUE SOBREVIVE EN EL PRESENTE


La tradición oral nos da a conocer la continuidad de “la fiesta de los mercaderes” que, a través de los siglos y del sincretismo religioso, actualmente la conocemos como la “Quema del Panzón”. Una fiesta del pasado de origen mesoamericano y que en el presente forma parte de una fiesta católica derivada de la evangelización.

Doctora Margarita Tlapa Almonte

San Pedro Cholula | El día 8 de septiembre se celebra en Cholula a la Virgen de los Remedios. Peregrinos y comerciantes del valle de Puebla, de la mixteca, de algunos estados y países acuden a visitar a la Virgen, al igual que lo hacían peregrinos de toda Mesoamérica al visitar a Ehecatl Quetzalcóatl, en particular mercaderes o pochtecas que rendían culto a su dios.

El culto consistía en una fiesta anual a la que llamaban “Fiesta de los mercaderes” tenía una duración de 40 días. Durante ese periodo intercambiaban y vendían mercancías artesanales como cerámica, chiquihuites o piedras preciosas, mantas de algodón bordadas, plantas medicinales, plumas, joyería de oro y plata, maíz, frijol, cacao, amaranto y pulque.

Cuarenta días antes los pochtecas compraban un esclavo en el tianguis, completamente sano y limpio de toda macula y lo entregaban a los sacerdotes para su sacrificio. Durante este periodo lo vestían como a Quetzalcóatl con cara de pájaro, pico colorado, cresta de verrugas, rengleras de dientes y lengua de fuera; en la cabeza tenía una mitra de papel puntiaguda, pintada, una hoz en la mano, además de adornos de oro en las piernas.

Durante estos 40 días el esclavo tenia gente acompañándolo. Por la noche lo enjaulaban para que no huyera, por la mañana lo sacaban y alimentaban con muy buena comida, le obsequiaban collares de flores que colocaban en manos y cuello antes de bailar y cantar, salían y recorrían la ciudad cantando y bailando bajo el son de una flautilla para ser conocido por niños y mujeres por su parecido al dios, lo saludaban y ofrecían muchas cosas.

Nueve días antes de la fiesta dos ancianos venerables del templo visitaban al esclavo, con humildad, voz baja y reverencia decían: señor sepa que dentro de nueve días termina el trabajo de bailar, cantar y sepa que ha de morir; el esclavo debía de responder Neyolmaxiltihztli (apercibimiento). En ocasiones el esclavo entristecía,  no bailaba con el contento y alegría que deseaban, entonces  tomaban navajas de sacrificar, lavaban la sangre de sacrificios anteriores, la mezclaban con cacao, plantas alucinógenas y daban de beber en jícara, quedando sin memoria e insensible. Con esta bebida volvía a bailar y cantar contento olvidando el apercibimiento que le habían hecho y se ofrecía contento a la muerte originado por un brebaje conocido Ytzpacalatl que quiere decir lacas de navaja porque consideraban que si entristecía era mal augurio y un pronóstico de algún mal futuro.

El día de la fiesta a media noche después de haberlo honrado con copal y música tomaban su corazón para sacrificarlo a la luna, su cuerpo era arrojado por las 60 gradas de la pirámide de Cholula, donde lo alcanzaban los pochtecas, lo llevaban a guisar en la casa del más principal pochteca, en diferentes manjares para que al amanecer celebraran la comida y banquete dando primero los buenos días al dios con un baile, mientras amanecía y guisaba el indio que había sido sacrificado se hacía un baile junto a una candela. Al banquete solemne se llegaban mercaderes donde trataban toda clase de mercaderías especialmente compra y venta de esclavos ofreciendo uno cada año.
La tradición oral nos da a conocer la continuidad de “la fiesta de los mercaderes” que, a través de los siglos y del sincretismo religioso, actualmente la conocemos como la “Quema del Panzón”. Una fiesta del pasado de origen mesoamericano y que en el presente forma parte de una fiesta católica derivada de la evangelización.

El “panzón” es una tradición que algunos principales de los barrios de San Pedro Cholula recuerdan que hasta hace aproximadamente seis décadas realizaban esta fiesta, en su inicio no fue un muñeco sino un fuego pirotécnico que quemaban todos los barrios y algunos pueblos en la escalinata principal del Santuario de los Remedios, donde al finalizar repartían fruta como manzanas, duraznos y taco placero. A través de los años los barrios poco a poco fueron dejando de celebrar esta fiesta específicamente por la transición de cambios de mayordomías que ocurren en cada barrio. A través de los años solo dos de los diez barrios: Santa María Xixitla y San Matías Cocoyotla han dado seguimiento a la “Quema del Panzón”. Actualmente es un muñeco pirotécnico que no recuerdan cuando comenzó a figurar pero se sabe que fue después la segunda mitad del siglo XX.

El panzón (fuego pirotécnico) representa al esclavo que sacrificaban los pochtecas para ofrecer a Quetzalcóatl.
El día ocho de septiembre el “panzón” parte de Santa María Xixitla y San Matías Cocoyotla, por separado. Es acompañado por mayordomos, principales, mandones o comisión, música de viento y cohetes dirigiéndose hacia el Santuario de los Remedios, templo sobre la pirámide de Cholula donde lo quemarán. El muñeco o sacrificado representa al mayordomo del barrio; el fuego pirotécnico lo elaboran de acuerdo al apodo con que se conoce el mayordomo o de acuerdo al oficio que desempeña en la vida diaria, el panzón porta el nombre del mayordomo, lo rellenan de manzanas, lo queman, en este momento ofrecen tortas de rajas y queso. Al término de la quema ambos barrios acuden al banquete de principales y mandones en Xixitla ofrecen panes de manteca rellenos de rajas y queso, mientras que en el barrio de Cocoyotla el mayordomo ofrece taco placero que está compuesto de rajas, queso, cecina, pápalo y aguacate. Una comida tradicional en las fiestas dedicadas a la Virgen de los Remedios de septiembre en Cholula.

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