ESCUCHA AQUÍ EL INFORMATIVO HOY VIERNES 17 AGOSTO 2018

jueves, 2 de noviembre de 2017

LA DAMA MISTERIOSA | Leyendas de Cholula


..Una noche, Porfirio y Agustín cruzaban el zócalo con rumbo al convento de San Gabriel. Llegaban de visitar a sus amigos. Eran alrededor de las diez de la noche.

De pronto, al pasar por kiosco vieron a una mujer muy hermosa, pero sola. Como jóvenes, de inmediato se ofrecieron a acompañarla.

Al acercarse un poco más, se asombraron de la belleza de la dama. Quedaron impactados porque era alta, de cabello castaño y ojos claros llenos de lágrimas.

-¿Por qué lloras?, preguntaron.

Ella respondió: “mi abuelo murió y vine a conseguir dinero con los compadres para su entierro”.

-¿Dónde vives?, pregunto Agustín.

La mujer contestó: por el casco de la hacienda de Los Blanca.

Ante la angustia de la bella mujer, Porfirio ofreció una moneda. Lo mismo hizo Agustín.

Te acompañamos porque es muy tarde y te puede pasar algo, le dijeron mientras emprendieron el camino de regreso.
Iba delante de ellos, en silencio, hasta que llegaron a las  faldas del cerro Zapotecas, donde señaló una humilde casa de adobe con techo de teja.

Al entrar, Agustín y Porfirio vieron a un hombre mayor, acostado, inmovil en un petate con cirios alrededor.

Era el abuelo. Ante su cuerpo, Agustín y Porfirio rezaron, pues eran muy católicos.

Después de tomar un café caliente se despidieron.

¡Ya nos vamos!. ¿A qué hora van a sepultar a tu abuelo?, preguntaron.

Ella, solamente alzo los hombros y exclamó: gracias por acompañarme.

Mientras caminaban de regreso a sus casas, Agustín comentó a Porfirio lo discreta que era la joven.

Muy temprano, Agustín y Porfirio se quedaron de ver para regresar a ayudar a su nueva amiga.

Llegaron a las faldas del cerro Zapotecas y, en el mismo lugar que horas antes visitaron, observaron sorprendidos una choza abandonada, sucia y con telarañas, pero las brazas de leña aún calientes. La olla del café estaba a la mitad y en medio de las cenizas vieron las dos monedas que habían regalado a la mujer.

Cuando se recuperaron de la impresión, sin pensarlo, huyeron despavoridos del lugar.

Prefirieron olvidar el encuentro, antes que analizar qué sucedió realmente.

Recopilación Myrna y Angélica Rojas

No hay comentarios.:

Publicar un comentario