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jueves, 2 de noviembre de 2017

LA BRUJA DEL ZAPOTECAS | Leyendas de Cholula


..Muchos de los que viven alrededor del cerro Zapotecas dicen haber encontrado gallinas negras muertas, velas negras, muñecos clavados con alfileres.

Todos estos objetos indican la práctica de la magia negra.

Incluso, la gente de la región sabe que cada primer viernes de marzo, todos los brujos de los alrededores se reúnen para llevar a cabo ritos que consisten en misas negras, donde elevan sus cánticos al Señor de las Tinieblas, rezan, bailan y realizan orgías.

Algunos dicen haber visto una bruja. Refieren que son luces rojas que vuelan por el cielo. Otros, con más su imaginación, dicen que son como bolas de fuego que cruzan el espacio celeste por las noches, y que se paran en las puntas de los árboles o en las torres de las iglesias, y que se chupan a los niños.

Hay muchas versiones una de ellas es esta:

Había en Cholula una hermosa muchacha, cuya belleza logró enamorar a un joven que la solicitó en matrimonio. Ella también se enamoró de él y a los pocos meses se llevó a cabo la boda.

Lo que nadie sabía, ni el novio, era que la muchacha era una bruja, muy hermosa, pero una bruja que en las noches de luna llena, cuando su esposo dormía profundamente, se metía en la cocina, se quitaba sus hermosas piernas y las escondía entre la ceniza del tlecuil y se convertía en guajolote. Así, salía volando a buscar la sangre de alguna criatura inocente, con la que mantenía sus poderes.

La bruja siempre procuraba llegar antes de que su marido despertara, entraba a la cocina, buscaba sus piernas, se las ponía y se iba a dormir junto a su marido. Todo iba muy bien, hasta que una noche, el esposo despertó y no halló a su esposa; esperó, esperó y esperó a que llegara y cuando ya la iba a buscar, en ese instante llegó su esposa, quien de manera cariñosa lo apapachó y no pasó nada.

Pasó el tiempo y se repitió la misma situación. Esta vez, el esposo empezó a dudar de la fidelidad de su esposa y por eso se prometió a si mismo que la próxima vez estaría pendiente de seguirle los pasos.

Ambos esperaron con ansiedad la llegada de la luna llena, el marido fingió dormir, hasta que sintió como el febril cuerpo de su esposa se deslizaba por entre las cobijas y esperó para seguirla con mucho sigilo hasta la cocina y con horror, a la luz de la luna, logró ver la transformación.

La sorpresa no lo dejo reponerse, pero cuando se recuperó de la impresión, al saberse engañado, entró a la cocina, buscó entre la ceniza y halló las dos hermosas piernas, pero ciego de furia las quemó en el tlecuil.

Cansado y abatido por la sorpresa se fue a dormir. Al amanecer, despertó y sintió el hermoso cuerpo de su esposa junto a él y pensó que todo había sido una horrible pesadilla. Se levantó a dar de comer a sus animales y cuando volvió, le extrañó encontrar a su esposa todavía en la cama y le dijo: ¡Vieja, ya tengo hambre, vamos a desayunar!, y la esposa respondió: ¿porque me hiciste esto?.

Al mismo tiempo que lo decía se quitó la cobija y mostró sus piernas totalmente calcinadas, ante el asombro del esposo que desde entonces se quedó mudo de la impresión.

Libro: Leyendas de Puebla
Salvador Momox y Roberto Vélez de la Torre

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