miércoles, 2 de noviembre de 2016

LA PROTECTORA DE LOS JORNALEROS DE MORILLOTLA


..El territorio que pertenece a San Andrés Cholula es extenso y en su mayoría, a finales del siglo XIX, se encontraba deshabitado, principalmente en la parte sur-oriente.

Por lo productivo de estos predios se sembraban con maíz, frijol, calabaza, trigo y muchos otros granos y frutos. Esto, era aprovechado por los dueños de los ranchos, como el de Morillotla, que obligaba a la gente a trabajar durante agotadoras jornadas y explotar mejor el campo.

La vida de un trabajador de esa época era sumamente difícil, pues detrás de ellos siempre estaba un capataz, individuo montado a caballo, armado con un látigo, que los golpeaba continuamente, insultándolos y obligándolos a laborar más rápido.

Un día, después de la fatigosa jornada, una mujer era golpeada sin misericordia por el capataz, pero para sorpresa de los presentes fue defendida por otra trabajadora que hasta ese día nadie había visto. Dicha mujer, con el rostro y espalda cubierta con un rebozo blanco y calado, se enfrentó al explotador con mucha valentía sujeto el látigo y lo derribo del caballo.


A continuación le pegó utilizando únicamente sus manos, hasta que el capataz se levantó y corrió a quejarse de la valerosa defensora de los peones.

La misteriosa mujer desapareció, mientras, el resto de los jornaleros observaba como se alejaba el capataz, aterrorizado, rumbo a la hacienda sin comprender la manifestación de esta fuerza sobrenatural.

Más tarde el patrón y otros capataces buscaron a la agresora y no pudieron encontrarla. Este hecho se repitió en múltiples ocasiones y, de igual manera aparecía y desaparecía la mujer siempre defendiendo a los trabajadores de Morillotla y las haciendas circundantes. Los jornaleros reflexionaron y concluyeron que se trataba de la Virgen de los Remedios.

Con este pensamiento, de manera secreta, un domingo varias mujeres aprovecharon el día de descanso para visitar a la virgen de los Remedios en su templo del “Cerrito” o Tlachihualtepetl.

Frente a la imagen agradecieron lo que había hecho por ellas. Al observarla con detenimiento descubrieron que existía un gran parecido entre la mujer jornalera que los defendía y la Santísima Virgen. Aún más, les pareció que en la parte baja del vestido de la virgen todavía existían manchas de tierra y lodo de los terrenos donde ellas laboraban diariamente.
 Otras más pensaron, de momento, como si alguien les informara mentalmente, que muy pronto terminaría esa época de tortura, injusticia y de opresión para la gente pobre. Pensaron que, a partir de ese día, deberían de informar al resto de sus compañeros esta revelación extraordinaria.

Al regresar a los miserables jacales a donde vivían las jornaleras sentían una gran confianza, que se reflejaba en sus rostros, de que no estaban solas y que tanto ellas como sus familias tenían ahora a alguien que las defendería y protegería.

Todavía, actualmente, la gente que con mucha fe acude al templo de la Virgen de los Remedios regresa a sus lugares de origen con una gran seguridad de que todos sus problemas tendrán solución.

Leyendas de Puebla
Maestro Salvador Momox Pérez
Maestro Roberto Vélez de la Torre

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